Basileus
Texto de teatro musical de Anna Laura Longo – traducción de Rafael Porras Montero
Voz 1
Basileus, ¿Quién te hizo?
¿Quién te hizo inaccesibles los huesos,
compactos y curvos como los túrgidos baluartes?
¿Qué brazos torneados
te tenían sujeto,
aislado e infuso
entre los refuerzos de sagaces armaduras?
¡Y la frente!
Basileus, ¿Quién te hizo angosta la frente,
para que sufrieras de híspidas fiebres
y chorreantes bochornos?
¡Una frente baldía y supina
como florido engaño!
Tu túnica larga y entallada,
te llega ahora solo a la caderas,
blanca tiembla
recorrida por las vetas.
¡Testigo de tenaz esbeltez!
[gestos interrogativos -gestualidad mecánica y explosiva]
Voz 2
No tengo /
No tengo bastante /
No tengo bastantes ramificaciones /
ni sequedad, al dirigir los pasos
entre los pliegues de cada extensa llanura.
Todo paso es posible sin volverse,
sin ataduras en los talones
o allanadas suturas,
todo pasaje es accesible sin ofuscarse
con lesiones en las piernas
para aguantar y luego perturbar
coherentemente a extremistas
impetuosos, erectos,
en un acto de arrebatamiento.
Voz femenina:
“Como siempre exige obediencia, la autoridad suele confundirse con una forma de ejercer poder o violencia. Sin embargo, excluye cualquier coacción externa: donde se usa la fuerza, la autoridad ha fracasado. Por otra parte, la autoridad es incompatible con la persuasión, que presupone igualdad y requiere un proceso de argumentación: donde se emplean argumentos de persuasión, la autoridad queda en pausa. Al orden igualitario de la persuasión se opone el orden de la autoridad, que siempre es jerárquico. Si se quiere definir la autoridad, es necesario distinguirla tanto de la coacción como de la persuasión”
[Lamento premonitorio]
Voz 2
Hombres armados,
fieles secuaces
Basta de decirles EXPANSIÓN
sensación vivida y focalizada
basta de ponerles un pedestal
la maníaca tentación de un abstracto dominio.
No hay que flaquear nunca.
Voz 1
Basileus,
¿quién te hizo salvo y magnético el dorso
que conoció cálidas permutaciones,
empapado e impregnado
de invitantes hierbas silvestres?
¿Qué gusto cansado te impregnó el paladar,
encendiéndolo de alcohol
y suculenta comida especiada?
Las distantes mandíbulas
están descarnadas y polarizadas
mientras el rostro seco,
todavía sin envejecer,
se traga la palidez
y la mirada fija
niega pasajes o residuos de ofrendas.
[ Gestos acusadores]
Voz 2
No quiero /
No quiero nada más/
No quiero nada más que elevarme,
rodear, desencadenando la furia
en los secretos cauces de terrenos incultos,
en una vereda y una ruda tierra adentro
para resistir y luego desmantelar
virulentos, exhaustos,
tras un acto de persecución.
El placer que recibo se acrecienta,
cegador y consolidado.
Voz femenina:
“La cantidad de violencia disponible para cualquier país puede muy pronto dejar de ser un indicador confiable de la fuerza de un país, ni una garantía confiable contra la posibilidad de destrucción por parte de una potencia notablemente más débil y más pequeña. Y esto conlleva una siniestra semejanza con una de las intuiciones más antiguas de la ciencia política, a saber, que el poder no puede medirse en términos de riqueza, que una abundancia de riqueza puede socavar el poder, que las riquezas son particularmente peligrosas para el poder y el bienestar de las Repúblicas, una intuición que no pierde su validez porque haya sido olvidada, especialmente en un período en el que su verdad ha adquirido una nueva dimensión de validez al volverse aplicable también a un arsenal de violencia.”
[[Lamento premonitorio]
Hombres armados,
fieles secuaces
basta de decirles EXPANSIÓN
sensación vivida y focalizada
basta de ponerles un pedestal
la maníaca tentación de un abstracto dominio.
No hay que flaquear nunca.
Ahora hace falta una traza.
[ Estasis – silencio ]
Voz 1
¿Por qué callas?
Voz 2
Hay alguien al acecho
acribillado de arena
impregnado de algas
en brazos curtidos.
La verdad es que mucho ha sido destruido,
las camillas, los muertos en el campo
y la mano cansada
- acidificada –
reúne el temblor
en segmentos de rabia.
Hay noticias de un rastreo.
Voz 1
El descontento avanza y aumenta
con senos curvos,
con forma de toro.
Expoliación
Expoliación
Tregua
Rendición